Alcázar de los Reyes Cristianos
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La ciudad de Córdoba alberga innumerables monumentos de gran importancia a nivel nacional e internacional. De hecho, cuando preguntas a los turistas qué les ha traído a la ciudad, su respuesta es, en gran parte, la Mezquita. No obstante, existen numerosos lugares dignos de tal reconocimiento, uno de ellos, el Alcázar de los Reyes Cristianos. Este edificio, situado en pleno centro histórico de la ciudad, alberga multitud de vestigios de los cambios históricos que sufrió la ciudad a lo largo de las distintas épocas. Por todo esto, es imprescindible que en tu visita a la ciudad dediques parte de tu tiempo a conocer y descubrir el Alcázar de los Reyes Cristianos.

Situado a orillas del Guadalquivir y con acceso por la Plaza Campos Santo de los Mártires nos encontramos con este monumento. Fue declarado Bien de Interés Cultural en 1931 como parte del centro histórico de la ciudad. Asimismo, años después, ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Fue Alfonso XI quien, allá por el 1328, lo mandó construir. Sin embargo, su historia no comienza aquí. ¡Sigue leyendo y descúbrela!

Alcázar de los Reyes Cristianos de noche, Córdoba

Historia del Alcázar de los Reyes Cristianos

En la época de auge del Imperio Romano, la actual ciudad de Córdoba era capital del territorio denominado como Hispania Ulterior. Entre otros de sus muchos cometidos como capital, también era la zona aduanera para el comercio entrante y saliente del lugar. De esta época datan los primeros vestigios encontrados en el actual Alcázar, correspondientes a una muralla y un castellum.

No obstante, con el paso de los siglos y la conquista musulmana del territorio cordobés, fue cuando este enclave se empezó a convertir en el monumento que ahora conocemos. Durante el Emirato de la ciudad, se construyó el Alcázar andalusí, lugar donde se estableció la residencia real. Fue bajo el mandato de Abderramán II cuando comenzaron a construirse sus jardines. No obstante, una vez se instauró el Califato, la residencia real se trasladó a Medina Azahara y este edificio perdió notoriedad.

Una vez los cristianos reconquistaron el terreno, comenzaron a reconstruir esta zona. En 1328, como comentamos anteriormente, Alfonso XI de Castilla ordenó la construcción de unos baños mudéjares. De igual forma, compra terrenos aledaños para hacer este espacio todavía mayor. Se convierte así en residencia real castellana.

Tiempo después, los Reyes Católicos se instalarían aquí mientras planteaban la reconquista de Granada, lugar donde nació María de Aragón. Años más tarde, tras abandonar los Reyes este enclave, el Alcázar de los Reyes Cristianos pasó a ser el Tribunal del Santo Oficio y en su interior, albergó una prisión.

Reyes Católicos en el Alcázar de Córdoba
Estatua de los Reyes Católicos y Cristóbal Colón

Fue cárcel durante muchos años y, finalmente, en 1931, se convirtió en una instalación militar. Tras esto, se conserva como monumento de la ciudad de Córdoba y, desde entonces, se empezó a recuperar todo su valor histórico.

Partes del Alcázar de los Reyes Cristianos

En la visita a este monumento patrimonio de la humanidad podemos pasear por distintas partes que lo conforman:

Torres

El Alcázar consta de cuatro torres: la del Homenaje, la de los Leones, la de la Inquisición y la torre de la Paloma. Cada una está formada de distintas formas y con plantas muy diversas: octogonal, circular o cuadrada. La torre de los Leones, la más antigua de todas, conforma actualmente la entrada al monumento.

Baños mudéjares

Estos baños realizados para la amante del monarca reciben el nombre de Baños Reales de doña Leonor de Guzmán. Son de estilo mudéjar. No obstante, este lugar fue empleado como sala de torturas en los años en los que este enclave fue prisión.

Salones

En el interior del edificio principal podemos visitar diferentes salas y salones, como son el Salón de los Mosaicos – sala principal – y la Sala de Recepciones. Ambas de gran interés.

Jardines

Alrededor del Alcázar, existe una enorme superficie que está repleta de distintos jardines que albergan vestigios de distintas culturas que habitaron el enclave. Estos están llenos de fuentes, estanques, estatuas y demás objetos conmemorativos. Puedes dedicar gran parte de tu visita a pasear por el Jardín Alto, el Jardín Medio, el Jardín Bajo o el Paseo de los Reyes. En tu camino encontrarás diversas características admirables de estos jardines que los convierten en un entorno de tanta belleza.

Jardines del Alcázar de los Reyes Cristianos