templo romano de Córdoba
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Cuando pensamos en viajar a Cordoba todos pensamos en la mezquita, los patios, el aceite de Cordoba, sus tablaos flamencos… Pero lo que pocos saben es que la ciudad alberga un templo romano con mucho encanto y que no deberías obviar en tu próxima visita a la ciudad. En este post, te cuento toda la información que necesitas saber acerca de este monumento de la ciudad.

La historia del templo romano

Empezó a construirse durante el reinado del emperador Claudio, es decir, sobre los años 41 y 54 aproximadamente. Pero, se terminó unos cuarenta años después cuando el emperador Domiciano estaba en el poder. De hecho, fue este último quien consiguió dotarlo de agua.

Se dedicaba inicialmente al culto imperial y formo parte del Foro Provincial, junto con el circo. Originalmente, estaba aposentado sobre un podio y se soportaba por seis columnas de estilo corintio.

Más adelante, en el siglo II, con el cambio de ubicación del foro colonial, este se traslada a donde podemos encontrarlo en la actualidad, en el entorno del Convento de Santa Ana.

Para su construcción se utilizó mayoritariamente mármol de muy buena calidad, lo que le llevó a convertirse en uno de los edificios más bellos del imperio. Aunque no fue el único de la ciudad, sí que fue el más importante encontrado hasta la fecha.

Finalmente, el 29 de mayo de 2007, el Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía decidió declararlo como Bien de Interés Cultural.

Templo romano Cordoba desde abajo

La restauración y puesta en valor

En 2017, concretamente en el mes de marzo, se iniciaron los trabajos correspondientes a la primera fase de conservación. En ella, se quitó la capa negra que cubría el monumento y se mejoró el acceso a esta.

La segunda fase se inició casi un año después con la creación de un centro de interpretación, el cual tuvo que ser suspendido porque la empresa que estaba a cargo de su construcción entró en concurso de acreedores y, por tanto, el trabajo quedó suspendido.

Más información sobre el templo de Córdoba

No necesitas ir a una hora concreta, ya que lo podrás visitar desde la misma calle, pero algo que sí que debes conocer es su extensión. Cuenta con una superficie de aproximadamente 1.340 metros cuadrados y un entorno de protección de 11.500.

En cambio, si lo que quiere es seguir ampliando tu ruta para conocer otros Bienes de Interés Cultural como este, puedes acercarte a ver el Archivo Histórico Provincial de Córdoba, la ermita de Santa María de Trassierra, la Iglesia de San Pablo, el Museo de Bellas Artes, el Alcázar Califal o la Muralla Urbana.

No olvides que Córdoba fue capital de Bética y sede del culto imperial en la provincia durante muchos, muchos años, así que no te será tarea difícil encontrar joyas arquitectónicas y culturales como esta a lo largo y ancho de la ciudad. Y ya que estás, degusta alguno de sus platos típicos o sus rincones con más leyendas.

¿Habías escuchado alguna vez hablar de un templo como este? Si has estado, ¡cuéntame tu experiencia!