Historias románticas de Córdoba
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El desamor, el deseo, el romanticismo, el drama… Son algunas de las palabras con las que se pueden adjetivar las historias románticas en Córdoba. Todas ellas tienen algo especial. Algo que habla sobre los lugares más conocidos de la ciudad por los que has transitado ya (o piensas hacerlo) y no conocías su verdadera historia.

El mundo del romanticismo se queda corto cuando hablamos sobre las historias románticas en Córdoba. Debe ser que el escenario da lugar a que dos personas se conozcan, se enamoren y escriban sus pasos en forma de corazón. Entendemos por qué lo hacen, ¡en semejante ciudad como para no enamorarse!

Nosotros te pondremos en contexto para que llores de emoción con las historias románticas en Córdoba y reconozcas los sitios más visitados que no te puedes perder:

Historias románticas de Córdoba

La Torre de la Malmuerta

Aunque deberíamos de abrir con una historia de amor de lo más romántica, lo cierto es que esta tiene más drama que amor. Los celos provocaron una serie de pérdidas que le dan nombre a la conocida torre, es decir, que la razón por la cual se construyó fue por los crímenes a manos del mal de amores.

Mal-muerta proviene de la historia de Fernando Alfonso de Córdoba quien mató a su mujer Beatriz de Hinestrosa pensando que ésta le había sido infiel. Más tarde descubrió que nadie había engañado al pobre Fernando, pero la torre se quedó con el apodo de por vida.

Los Reyes Católicos

Dentro de las historias románticas en Córdoba no podemos olvidarnos de la figura de los grandes reyes de España de por aquel entonces. Se han hecho cientos de series televisivas retratando la vida medieval de clérigos, borbones y personajes de la alta sociedad que han convivido por las tierras andaluzas.

Córdoba fue testigo de esta historia del año 1492 cuando nació, en el mismísimo Alcázar de los Reyes Cristianos, la cuarta hija de los Reyes Católicos: María. Se dice que ambos no fueron del todo leales en su matrimonio y sucedieron varios escándalos públicos. Cualquiera no se ciega con la belleza de las cordobesas.

Historias de amor en Córdoba

El Camino a las Indias

Andalucía fue tierra y puerto de paso para Cristóbal Colón en su camino al descubrimiento de América, aunque él estuviera convencido de que se dirigía a sus ansiadas Indias. El descubridor paró en Córdoba en plena travesía y cayó rendido a los pies de una joven de Santa María de Trasierra. Beatriz Enríquez de Arana fue el amor platónico de una de las personas que después haría historia y tuvieron un hijo, Fernando. La historia de amor surge en la conocida Diputación provincial que en aquella época fue el Monasterio de la Merced, donde residía Cristobal Colón.

No todo el mundo conocía esta aventura de Colón, ya que no se casaron ni vivieron juntos, pero las lenguas hablan de un romance que se quedó en Córdoba de por vida y que todavía recuerdan cuando los visitantes se acercan a escuchar una de las historias románticas de Córdoba.

El Gran Capitán

También existe el Don Juan cordobés que he encandilado a gran parte de las cordobesas. No sabemos cómo era físicamente, pero parece ser que tenía don de gentes con la alta nobleza. Con esto nos referimos a que mujeres como Juana de Aragón, Sancha de Aragón que andaba casada con un Borgia, o la princesa de Esquilache.

No se andaba con rodeos y Gonzalo Fernández de Córdoba estaba en boca de todos a los que les gustaba cotillear. Sin embargo, sus historias de amor dejaron de ser tan interesantes y románticas pasando a segundo plano.

Historias románticas en Córdoba

La Casa de las Pavas

El obispo Leopoldo de Austria no era demasiado devoto a pesar de llamarle cura. El hijo de Maximiliano se dedicaba a tener sus historias de amor en la conocida Casa de las Pavas, por el cual construyó un camino subterráneo para poder pasar desde el palacio episcopal y reunirse con su amada.

Y no comieron perdices…

Manolete y Antonia Bronchalo vivieron el drama de la tarde de las 4. Amor fugaz nacido en un bar de Madrid, dos corazones encontrados y un futuro infinito para dos almas que se habían elegido de por vida. Parecía que estaban destinadas a vivir juntos para siempre.

Sin embargo, la avaricia puede con cualquier ser humano. Dinero y fama crecieron en la familia del torero Manolete al ser una persona adorada por el pueblo. Lo que provocaron los recelos por parte de los más ayegados como su madre, que viendo que su hijo enfermaba, le separó de su amante por si se casaban. Miedo y temor surgió por parte de la suegra al ver que podía perder la riqueza de su hijo si hablaban de boda antes de su muerte. Así que la pobre Antonia no pudo volver a saber nada de su queridísimo y una estatua en Córdoba la conmemora.